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Las personas que estan detrás de una hipoteca

La lucha de Marcela por conseguir la dación en pago

Marcela acudió a ABFinancial en una situación personal desesperada. Con 36 años, casada y con dos hijas, Marcela se enfrentaba a una situación de desempleo y al pago de una cuota hipotecaria que había llegado a aumentar considerablemente con las fluctuaciones del Euribor. Directamente se vio en la situación de tener que plantearse: ¿Como o pago la hipoteca?

¿Te resulta familiar? Este caso podría ser el de cualquiera de nosotros. Hoy es Marcela quien nos cuenta su historia en primera persona.

Las facilidades bancarias: Así empezó todo

Mi marido y yo decidimos comprar una vivienda siguiendo la premisa de que «es mejor pagar una casa para nosotros, que un alquiler a fondo perdido». Buscamos un piso que se adaptara a nuestras posibilidades económicas y encontramos la casa perfecta, de segunda mano, y con un precio asequible.

Era un momento feliz y estábamos ilusionados con la idea de tener nuestro hogar. A la hora de pedir el préstamo hipotecario todo fueron facilidades, no nos pusieron ningún problema al saber que tanto mi marido como yo no teníamos contratos fijos aunque ambos trabajábamos en aquel momento. Nos aconsejaron contratar una hipoteca a interés variable, que se revisaría cada seis meses, de modo que si el Euribor bajaba nosotros nos beneficiaríamos en la cuota hipotecaria mensual.

Con nuestra hipoteca debajo del brazo, llegamos a nuestra nueva vivienda para convertirla en un hogar. Pero un día comenzaron los problemas y donde antes todo eran facilidades en ese momento sólo había obstáculos y silencio.

Cuando descubres que sólo eres una hipoteca más

Cada seis meses nuestra cuota hipotecaria crecía. Pecamos de desconocimiento y nadie nos dijo que el Euribor también podía subir y llegar afectar tanto a lo que pagábamos cada mes por el piso. Después de varias revisiones semestrales llegamos a pagar hasta 1000 euros al mes por nuestra vivienda, justo la misma cantidad que ingresaba mi marido. Seguimos pagando «apretándonos el cinturón», hasta que llegó el día que a mí me despidieron y nos vimos en una situación muy delicada: ¿Comemos, pagamos la luz y el agua o pagamos la hipoteca?

Soy una persona a la que no le gusta deber nada a nadie y, antes de no pagar la hipoteca, decidí hablar con mi banco para negociar con ellos, para contarles cómo estaba la situación y que me pudieran ofrecer una solución. Llamé cada día a mi banco para hablar con la persona que nos gestionó en su día nuestro préstamo hipotecario pero como respuesta obtuve un: «dejo el recado», «llame más tarde», «en este momento está reunido» y un largo etcétera de evasivas.

Me sentí totalmente abandonada por el banco que hace unos años me había tratado de un modo personal y me llamaba por mi nombre.

Momento de la firma de la dación en pago.

Momento de la firma de la dación en pago. (Marcela y Luz)

Llegó el día en que tuvimos que devolver una cuota de la hipoteca y, entonces sí, recibí la llamada que hace unas semanas no habían respondido. Sin embargo, el resultado fue decepcionante.

No hubo opción a contar mi historia y a mantener un diálogo para encontrar una solución, todo eran malos augurios: que se iba a embargar la nómina de mi marido, la casa, el coche,… Fue en este momento cuando comprendí que era un expediente hipotecario más y que no tenía la fuerza ni los conocimientos para negociar con ellos.

La luz al final del túnel

Gracias a un conocido, descubrí a ABFinancial y a Luz. Les explique cuál era mi problema y mi situación de desamparo ante el banco. Ellos se hicieron cargo de las negociaciones con la entidad bancaria y en todo momento resolvieron mis dudas. Fueron de gran ayuda y estuvieron a mi lado en todo momento. Sentí realmente que ya no estaba sola y que había solución.

Pudimos continuar viviendo 2 años más en nuestro piso, mientras se llevaban a cabo todo los trámites, y no sólo nos aconsejaron en todo momento de qué es lo que debíamos hacer sino que también intentaron gestionarnos un alquiler social. Finalmente conseguimos acceder a la dación en pago de la vivienda, quedando libres de deuda.

En ningún momento cuando firme la hipoteca creí que llegaríamos a una situación así. Hoy por hoy hemos podido alquilar una vivienda, estamos libres de deuda y he vuelto a trabajar. Sólo puedo dar las gracias al equipo de profesionales que me ha ayudado en ABFinancial y que me han tratado como Marcela y no como un expediente hipotecario más.

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