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¿Se puede evitar pagar la plusvalía?

En un artículo anterior hablábamos de qué es la plusvalía y cómo se calcula. Hoy seguimos con el tema para conocer más a fondo este impuesto municipal y algunas de las injusticias que conlleva cuando, por ejemplo, tenemos que pagarlo sin haber ganado nada por la venta de la vivienda.

A modo de recordatorio, la plusvalía es un impuesto que nos reclama el Ayuntamiento de nuestra ciudad cuando vendemos una vivienda. Por así decirlo, nos obliga a entregarle una parte del beneficio obtenido con la venta del inmueble. Pero, y ¿si no hemos obtenido ninguna ganancia porque hemos vendido por debajo del precio de compra? ¿Siempre hay que pagar la plusvalía?

¿Tengo que pagar la plusvalía si no gano nada?

Durante muchos años este impuesto ha pasado más o menos desapercibido, sobre todo en su modo de cálculo puesto que, como ya explicamos en el artículo anterior, éste se obtiene aplicando anualmente al valor del suelo un porcentaje de revalorización fijo por un máximo de 20 años. Un cálculo enrevesado y que resulta totalmente injusto para el contribuyente, como ya vimos.

Sin embargo, la sorpresa a la hora de liquidar este complejo impuesto ha sido todavía más mayúscula para muchos ciudadanos que han vendido alguna vivienda en los últimos ocho años.

Todos somos conscientes que desde mediados del año 2000 el valor de los inmuebles iba aumentando de manera constante, aumentando su revalorización aún más rápido si cabe desde la entrada en vigor del euro. Este ciclo alcista fue conocido por todos como la burbuja inmobiliaria, y como toda burbuja al final terminó explotando. En ello estamos precisamente.

Cuando se vende por debajo del precio de compra

Con el estallido de la burbuja y la llegada de la crisis, muchos propietarios que compraron cuando el precio de sus viviendas era elevado se han visto obligados a vender por un precio similar al de compra en el mejor de los casos. La realidad es que la gran mayoría ha tenido que vender por debajo de ese precio de adquisición, con lo que el beneficio obtenido en la transacción (diferencia entre precio de compra y precio de venta) ha sido cero, es más, se ha perdido dinero con la venta.

plusvalias
La sorpresa viene cuando para poder llevar a cabo la transmisión de la propiedad se nos continúa exigiendo el pago de la citada plusvalía y nos enfrentamos a una situación como ésta:

– ¿Plusvalía? ¿Qué plusvalía? Aquí tiene que haber un error. Yo no he ganado nada con la venta de la casa. Es más, lo único que he sacado de todo esto son pérdidas. ¿Encima tengo que pagar?

 – Lo sabemos, pero eso a nosotros nos da igual. Calculamos el impuesto por el valor catastral del suelo y lo multiplicamos por un porcentaje. Que usted haya ganado o perdido dinero no importa, tiene que pagarnos el impuesto.

– ¿¿¿Como???

Por desgracia, esto es así. Los Ayuntamientos se escudan en la aplicación de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, pero realmente esta situación es totalmente contraria al espíritu del impuesto.

¿Se puede reclamar el pago de la plusvalía?

Pero vayamos a lo que realmente nos importa: ¿Se puede hacer algo contra esto? ¿Se puede evitar pagar la plusvalía de alguna forma si no hemos obtenido beneficio de la venta de la casa?

Lo primero que debemos saber es que cualquier pataleta frente al Ayuntamiento no va a dar resultado, siendo la única opción el acudir a los tribunales, y ¡ojo! después de haber pagado religiosamente el impuesto. Es decir, primero habrá que pagar y luego reclamar.

Del mismo modo, debemos saber que por menos de unos 5.000 euros de plusvalía no vale la pena iniciar un procedimiento judicial. Esto es así porque nuestro objetivo será demostrar al juez que efectivamente no ha existido beneficio, para lo cual necesitaremos un abogado, un procurador y un perito que realice un informe que respalde nuestra postura, es decir, que el terreno no ha sufrido revalorización alguna. Con todo, nada nos garantiza que el juez nos dé la razón. Lógicamente cuanto más alto sea el importe del impuesto más vale la pena arriesgarse a pleitear para intentar hacer valer nuestros derechos.

Por tanto, volvemos a lo mismo de siempre, para que te den la razón en algo que parece obvio debes primero pagar, luego tener dinero para acudir a los tribunales y, por último, armarte de paciencia porque probablemente los 4 o 5 años de pleito no te los quite nadie. Aún así, y como siempre insistimos desde ABFinancial, cada caso es cada caso y lo primero que debes hacer es conocer a fondo tu situación para poder valorar las alternativas más convenientes según tus circunstancias.

¿Te has encontrado en esta situación? ¿Sabías lo complicado que puede ser eludir el pago de este impuesto pese a las injusticias que conlleva?

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