Liquidación de sociedades conyugales

¿Te has divorciado o te lo estás planteando y no sabes qué pasará con la hipoteca que compartes con tu ex pareja? Te ayudamos a encontrar la mejor solución.

Hipotecas y divorcio

Para muchas parejas, la hipoteca es lo único que realmente les ata. Los días en los que la vivienda se vendía con facilidad (y muchas veces con beneficios) hace tiempo que pasaron. Ahora es muy difícil encontrar comprador para la vivienda y, además, lo más normal es tener que rebajar notablemente el precio para vender por un valor menor al que se debe al banco.

Según los datos facilitados por el Ministerio de Fomento, desde el primer trimestre del año 2008, momento en el que el valor de la vivienda logró su máximo superando los 2.100 euros por m2, su valor ha descendido durante 26 trimestres consecutivos y ya acumula una bajada del 30,4{3b59ca797ca2d979371a9f97b180947edaf60ac1fff5c101f31a769b6bf68552}.

Ante este panorama, muchas parejas divorciadas se han visto obligadas a soluciones insostenibles, como continuar conviviendo pese a la ruptura, ya que un hipotético alquiler de la vivienda no cubriría el pago mensual de la hipoteca, con el problema añadido de que además habría que hacer frente al alquiler de una nueva vivienda.

Cada caso es único: Nosotros te ayudamos

Situación distinta es la de aquellas parejas que tienen hijos, son insolventes, tienen hipotecas avaladas por terceros y un amplio etcétera.

¿Quieres saber cómo podemos ayudarte?

  • Analizamos tu hipoteca y tus circunstancias particulares
  • Valoramos las opciones que puedan ser más ventajosas
  • Te asesoramos a la hora de afrontar la liquidación de la sociedad conyugal
  • Negociamos con tu banco por ti

Hay más alternativas de las que te imaginas, pero todo pasa por conocer tu hipoteca y determinar tus opciones. La gran mayoría de los problemas con las hipotecas tienen solución si se cogen a tiempo y si se actúa ante el banco, en su caso con asesoramiento profesional, con total conocimiento de causa.

 

Disolución de condominio

Cada caso es particular y hay muchas opciones, pero a priori hay dos salidas generalizadas:

Continuar compartiendo la hipoteca como titulares mientras se llega a otra solución más satisfactoria, como puede ser la venta de la vivienda. En este caso, los dos miembros de la pareja seguirán siendo titulares del préstamo y responsables de su pago, o posible impago, ante el banco. El matrimonio termina, pero la hipoteca no.

Disolver el condominio (la titularidad conjunta) y realizar una novación hipotecaria con el consentimiento del banco, algo que no suele ser fácil. Por ejemplo, en el caso de que uno de los titulares recompre al otro su parte para quedarse como único propietario.

Un condominio es cuando dos personas comparten la propiedad de algo. En este caso, los dos miembros del matrimonio son copropietarios de la vivienda. Pero, según recoge el artículo 400 del Código Civil, “ningún copropietario estará obligado a permanecer en la comunidad. Cada uno de ellos podrá pedir en cualquier tiempo que se divida la cosa común”.

Los intereses bancarios

Sin embargo, como es lógico, esto también plantea problemas, ya que puede que ninguno de los dos tenga capacidad para comprar la otra parte. Y a esto se suma que el banco suele poner dificultades para aceptar la salida de uno de los cotitulares del préstamo hipotecario, puesto que lo que le interesa es tener el mayor número de personas a las que reclamar un hipotético impago para cubrirse las espaldas.

Una postura que está ganando adeptos últimamente es la de las parejas que deciden disolver el condominio, a pesar de la negativa del banco, mediante un documento firmado entre ambos y que incluso en ocasiones es elevado a público notarialmente.

Esta solución tampoco es del todo recomendable, puesto que se puede desaparecer en la escritura de propiedad de la vivienda pero se seguirá constando en la hipoteca.

¿Qué efectos prácticos tiene esto? Pues que, en caso de impago, el banco pondrá en marcha todas sus armas disponibles para el cobro de la deuda contra los dos, puesto que ambos son titulares hipotecarios. Por tanto, es fundamental que contemos con la conformidad del banco para realizar la novación.

En cualquier caso, nuestro compromiso es ayudarte siempre a conseguir la mejor solución porque cada situación es un mundo y necesita un tratamiento totalmente personalizado.

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